Vargas Llosa y el idiolecto del boom latinoamericano
Por Alfonso Esquivel Campos
El escritor peruano español Mario Vargas Llosa falleció, hace unos días, es su natal Perú. Arequipeño de corazón nació el 28 de marzo 1936.
Era habitual en nuestras charlas juveniles de los 80s del siglo
XX, debatir acerca de “quién era mejor”, si Gabriel García Márquez o Mario
Vargas Llosa, ambos escritores sudamericanos.
En un primer momento, los dos escritores se manifestaban como
seguidores de la izquierda socialista del mundo. Y ello, agregaba un
ingrediente más intenso a nuestra discusión.
Con el tiempo García Márquez decantó como un fervoroso admirador
de Fidel Castro y obtuvo la presea más alta que otorga la tradición en
Estocolmo. Con ello, parecía quedar zanjada la vieja discusión. La principal
academia literaria del mundo había decidido entre los dos, quién era el mejor.
Sin embargo, años después Vargas Llosa obtendría el mismo
laurel y un poquito más, es el único escritor latinoamericano que ha sido
incluido en la academia francesa de las letras con el mismo rango de cualquiera
de los escritores franceses que lo antecedieron.
Mario Vargas Llosa escribió novelas, ensayos y artículos con
los temas más variados, de la historia, de la cultura, la literatura y por
supuesto de la política. En la política no solo opinó y escribió, sino que
participó activamente, en la derecha peruana, como candidato a la presidencia
de la república peruana; como es sabido perdió ante un desconocido japonés cuyo
triste nombre (Fujimori) nos recuerda que lo importante no es llegar sino
mantenerse con dignidad y libre de la cárcel, si de materia política hablamos.
Mario Vargas Llosa publicó su novela la casa Verde, en 1966 y
de ahí en adelante escribiría de manera incansable novelas, cuentos, teatro y
ensayos de todo tipo. De este último genero destaco la divertida critica Caca
de Elefante, se las recomiendo.
La casa Verde para mi generación y desde luego tema de
debate, representó el arranque del denominado Boom latinoamericano, que
representó la irrupción en el mundo de las letras de un estilo, de una forma específica
gramatical, de un idiolecto regional latinoamericano, y la aparición de una veintena
de geniales escritores de América latina.
La casa Verde (1966), representó el primer arraigo a la novela
de la Tierra, del condenado miserable a una vida sujeta a privaciones y dolor,
personajes carismáticos que nos llevaría a recorrer mundos desconocidos e inhóspitos
por, carreteras gramaticales y sintácticas que aparecían con nuevos resplandores
literarios, que deslumbrarían, primero, a los lectores en América latina y
luego, en el resto del mundo.
En lo personal, siempre me gustó más Mario Vargas Llosa, y en
este momento, me sigue gustando. No quiere decir esto que no haya leído y
disfrutado y visto Cien años de soledad y otras grandes obras literarias de García
Márquez. Quiero decir que disfruté mucho más el planteamiento idiolecto de Mario
Vargas Llosa. Entendiendo como idiolecto, la forma particular en que un escritor,
aborda la lengua, su gramática, su sintáctica, pronunciación, tono y estilo.
Así, Mario Vargas Llosa, utilizó, sin ningún prejuicio, las
formas idiomáticas de la región peruana, el ambiente familiar, la complejidad derivada
de sus altos estudios lingüísticos, al mismo tiempo, que incorporó sus vastas experiencias
culturales obtenidas alrededor del mundo.
Por ello, la academia de las Letras Francesas lo reclamó como
un escritor propio en 2010, a Mario Vargas Llosa y recibe de la Academia de
Estocolmo el premio Nobel de Literatura, y eso nos dio el empate con Gabriel García
Márquez.
Se me hace agua la boca, cuando Netflix anuncie la versión fílmica
de “la casa Verde”, en una de sus despampanantes producciones, para la
satisfacción de los adictos del mundo a esta sin igual plataforma.
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